Adam Riemer —más de veinte años en marketing digital y presidente de Adam Riemer Marketing— respondió hace poco en la sección “Ask an SEO” de Search Engine Journal a una pregunta que cada vez me hacen más clientes de ecommerce: si los agentes de IA ya pueden leer directamente el feed de producto y los datos estructurados, ¿para qué seguir invirtiendo tiempo en redactar bien la página?
Su respuesta es que sí importa, y me parece que los argumentos que da merecen algo más que un titular.
Los agentes de IA son una fuente más, no la única
Riemer lo compara con lo que ya ha pasado con TikTok o Amazon: que una plataforma permita completar la compra sin salir de ella no ha hecho que las marcas dejen de necesitar su propia web. La gente sigue investigando un producto por varios caminos a la vez —email, YouTube, búsqueda orgánica, afiliados, anuncios— y los sistemas de IA se suman a esa lista, no la sustituyen.
Es la misma idea de fondo que ya comenté al hablar de cómo monetizar la visibilidad de tu contenido en IA: cuantos más canales dependen de tu contenido para funcionar bien, menos sentido tiene descuidar cualquiera de ellos por apostarlo todo a uno solo.
El feed y el schema, por diseño, se quedan cortos
Este es el argumento técnico que más peso tiene para mí. Los feeds de producto tienen límites de caracteres por campo, y el schema estructurado depende de que alguien lo rellene bien —cosa que, seamos honestos, no siempre pasa—. Ninguno de los dos formatos está pensado para recoger matices como la compatibilidad con otros productos, una talla especial, una condición de uso o una política de devoluciones detallada.
Toda esa información sí cabe en una página de producto bien escrita. Y si no está ahí, ni el feed ni el schema van a inventársela por ti: simplemente no va a existir para nadie que la busque, sea humano o agente de IA.
Una página débil pierde ventas antes de que la IA entre en juego
Riemer cuenta una anécdota que me parece muy ilustrativa: comparando chalecos de viaje, un fabricante con buena documentación técnica en su web perdió igualmente la venta frente a Amazon, porque el usuario no terminó de confiar en la marca aunque la información técnica estuviera bien planteada. La confianza se construye con más que datos: con una experiencia de página completa, clara y fácil de verificar.
Esto conecta con algo que llevo tiempo repitiendo cuando hablo de trabajar tu marca de cara al SEO y a la IA: una marca que no transmite confianza en su propio terreno tampoco va a transmitirla cuando un tercero —un marketplace, un agente de IA— la represente.
Cuidado con canibalizar tu propia página con el marketplace
Otro punto que Riemer señala y que muchas marcas pasan por alto: si compartes la misma descripción de producto, palabra por palabra, entre tu web y un marketplace, corres el riesgo de que sea el marketplace el que acabe posicionando mejor para el nombre de tu propia marca. El resultado es tener que pagar publicidad por tus propios términos de marca para recuperar el tráfico que deberías tener de forma orgánica.
Los afiliados e influencers también leen tu página, no solo tu feed
Un matiz que me parece muy acertado: cuando un creador de contenido o un afiliado investiga tu producto para recomendarlo, lo hace normalmente a través de tu página, no de tu feed de datos. Si esa página es pobre, la información que ese tercero transmite —y que después puede acabar alimentando a un LLM indirectamente— también lo será.
Mi lectura: optimizar para personas sigue siendo la apuesta segura
Riemer reconoce algo importante: la IA todavía está en una fase temprana y no puede sostener un negocio por sí sola a día de hoy, y es perfectamente posible que en algún momento un agente decida no mostrarte a ti. Cuando eso pase, todos los demás canales —búsqueda orgánica tradicional, redes, afiliados, email— siguen ahí, y sobre esos canales el copy de producto nunca ha dejado de importar.
La conclusión práctica que me llevo, y que aplico con mis clientes de ecommerce, es que no hay que elegir entre optimizar para agentes de IA o para personas. Cuidar el copy de tus páginas de producto beneficia a la vez al SEO tradicional, a la experiencia de usuario y a la calidad de lo que un sistema de IA puede encontrar sobre ti, sin sacrificar ninguno de los tres frentes.